RINOPLASTIA DE REVISIÓN / AVANZADA

No es infrecuente que el cirujano que se dedica mayoritariamente a la cirugía nasal se enfrente a deformidades nasales muy complejas, secundarias a traumatismos o a cirugías nasales previas, en las que el paciente puede haber sido sometido inicialmente a una rinoplastia o a una septoplastia.

Existen varios retos en una cirugía de revisión, en particular, si se refiere a un paciente operado por otro médico, una vez que no tiene conocimiento de las técnicas que se utilizaron anteriormente. Otro desafío es el tejido de cicatrización y las vías de vascularización que fueron modificadas previamente.

Una de las «materias primas» cruciales para la rinoseptoplastia es el cartílago del septo nasal, aunque, muchas veces, este sea excluido por el cirujano inicial. A veces, es necesario recurrir a cartílago auricular (se retira cartílago de la oreja, sin modificar la forma de la misma) y, en casos más complejos, puede ser necesario utilizar cartílago de las costillas flotantes (quedando una pequeña cicatriz de 2 a 3 cm inframamaria) o hacer injertos de cartílago con piel.

Las deformidades nasales secundarias a traumatismo también constituyen uno de los mayores desafíos en la rinoseptoplastia. Normalmente, además de la deformidad externa, también existe un compromiso funcional, relacionado con grandes desvíos del septo nasal. Estos traumatismos pueden haber ocurrido tanto en la infancia como en la edad adulta. También en estos casos, es frecuente la necesidad de recurrir a cartílago auricular o cartílago costal, una vez que, como consecuencia del traumatismo, puede haber una destrucción casi total del cartílago septal, así como grandes asimetrías de la nariz, lo que obliga a usar cartílago como soporte o como técnica para disimular.

CASOS CLÍNICOS